—Vanessa no es nadie en esta casa y se te tiene estrictamente prohibido hablar de ella ¿entendiste? — Sisea furioso mientras retoma su andar, pero a mitad de camino se detiene y nos voltea a ver, del susto, me que quedado parada en mi lugar. —Y pobre de ti que le digas algo a Vanessa con respecto a Quinn, que tu cuerpo aparecerá tirado en el canal metido en varias maletas.
La mujer asiente repetidas veces con la cabeza, luego sus ojos negros se posan en mí y me dice que me mueva, enseguida corro en su dirección; no entiendo cómo es que esta gente puede trabajar a su servicio,...