Camino en dirección a ellos y poso los ojos sobre uno de los hombres, ya que reconozco a ese cabrón, ha estado llevándose a muchos de mis iniciados, tanto a la muerte como a su banda, lentamente giro mi cuerpo hacia La negra y le digo que los cocine; no hace falta entrar en detalles, todos aquí sabemos a qué me refiero y va a ser divertido ver como esos desgraciados se queman vivos en el horno. Él empieza a reírse de forma desenfrenada, antes de que empiecen a llevárselos, les ordeno que a los más jóvenes les dé el mismo destino que a los que encontramos en la casa...