—Habla.
—No hice nada malo—Respondo enseguida llena de miedo.
—¿Entonces?
Le pedí mi teléfono y él me lo entregó sin mayor miramiento, luego le enseñé lo que estaba viendo, por la expresión de su rostro se nota que no esperaba esto, enseguida solté una risa nerviosa y le dije lo poco que sabía del animalito, fue justo lo que leí antes de que me quitaran el celular. Toma mi teléfono entre sus manos y observa la imagen de la vizcacha con detenimiento.
—¿Quieres uno?
—¡Claro que quiero uno! — Exclamé con alegría y jubilo. —¡Seria el regalo de navidad perfecto! — Solté enseguida con voz soñadora.
Se perdió en sus...