Cuando el avión aterrizó, Giovanni tocó la puerta del dormitorio, luego de indicarle que pasara, el imponente y atractivo rey de los susurros entró en el espacio.
—Viene en camino una de las mucamas de su casa. Ella se encargará de su imagen antes que tengamos que bajar del avión - Dijo él en palabras sencillas y suaves, cerró la puerta detrás de sí y se sentó en el borde de la cama, al lado de Rossette— Lo lamento, le fallé, aceptaré con gusto mi exclusión de la corte.
Tomó su mano suavemente.
—No es tu culpa, es mía, yo…— Se le quebró la voz, impidiéndole continuar.
—No.-Dijo Giovanni de...