—¡¿Cuál es tu maldito problema?! —Lo encaró James antes de volver su atención para ir directamente al lado de Rossette, se sentó a su lado y tomó el rostro de ella entre sus manos, ella tenía los ojos cerrados, apretándolos, una gota de sudor caía por su sien y el costado de su rostro.— Rosse, preciosa mírame, por favor…— Susurró
—No te metas en lo que no te incumbe James.— Dijo Aiden girando esta vez para contemplar la escena y apretó los puños dentro de los bolsillos de su pantalón hasta volverse blancos, su rabia e ira solo era aplacada con los celos al notar como su hermano sujetaba su...