Rossette limpió su boca y se levantó del taburete, para ir hasta él, Giovanni le dio un cariñoso abrazo y beso ambas mejillas de la pelinegra. Aiden con un suspiro resignado por haber sido interrumpidos, se puso de pie y cuando su mujer soltó al francés, le rodeó la cintura apegándola a él con un gesto posesivo.
—¿Qué podemos hacer por ti?— Preguntó, finalmente de mala gana, Aiden. Rossette le frunció el ceño y él se levantó de hombros con una expresión inocente.
Giovanni vio la escena y quiso reír, pero se contuvo, no quería interrumpir la adorable normalidad que su princesa había estado construyendo con aquel hombre. Si bien...