Cuando Rossette despertó a la mañana siguiente, se encontró sola en la enorme cama de satén negra, se levantó de forma perezosa y fue directamente al cuarto de baño, necesitaba una buena ducha antes de afrontar su día, con la esperanza de poder sacarse a Marcus del sistema, durante años estuvo haciendo malabares para que cada vez viajaba a Francia no toparse a solas con él.
En un principio, su príncipe hacía un esfuerzo por lograrlo, pero después se dio cuenta de que el abuelo de Rossette se había aliado con varias personas del concejo y de su propio castillo, por ello, dejó de insistir, si ella todavía no estaba...