—No deberías acercarte o mirar de esa forma a la esposa de otro.—Soltó de forma tajante Aiden de vuelta en la habitación, y pese a que su tono era tranquilo, ya que no quería despertar a Rossette, en su mirada había una amenaza muda, una violencia cruda que hizo que James se levantara rápidamente del lado de su cuñada, se sentía un idiota, ¿Por qué tenía que atemorizarse por Aiden, entre ellos no había nada verdadero, y él la había estado tratando de forma horrible, aun así tenía el descaro de pedirle que se alejara de ella, ¿Era por qué quería mantener su imagen y la parafernalia que había montado...