Sara
Antonio estaba acostado con su cabeza sobre la almohada y los ojos cerrados mientras le contaba con lujo de detalle todo lo que había pasado la noche anterior. Si bien su rostro permanecía inexpresivo, podía sentir que la ira se apoderaba de su cuerpo gracias al vínculo de pareja.
A pesar de que me estaba abrazando con fuerza, sentía que me ahogaba en su rabia, y escuché cómo empezaba a respirar más rápido. Era obvio que estaba intentando controlar sus emociones.
Para ayudarlo a calmarlo y pensar en otra cosa, le di besos en la mejilla y en los labios mientras las lágrimas se acumulaban en mis ojos por...