Sara
Desde nuestra última llamada, Izan no se había comunicado conmigo. ¿Acaso su conciencia sucia lo estaba haciendo sentirse culpable? ¿O tal vez había encontrado a su pareja en la ceremonia?
Suspiré. Si mi padre no me hubiera contado que había asistido a la ceremonia de apareamiento, habría pensado que estaba en una misión especial o que tenía problemas familiares y que alguna de esas eran las razones por las que no me llamaba ni me escribía.
Por suerte, Hanna era una amiga muy leal y sabía que me contaría lo que había pasado cuando volviera. Antes de confrontar a Izan, prefería hablar con ella primero. Necesitaba saber todo lo...