Narrador: omnisciente
Raúl estaba feliz de que Antonio le hubiese mandado con Delmiro, y la expresión feroz de sus terribles ojos oscuros revelaba esos sentimientos internos. Hoy era el día de encararse, literalmente, con el indeseable que había enviado a sus esbirros a robarle sus juguetitos.
Nada más acercarse a las paredes del edificio, Raúl pudo escuchar la conmoción desde el otro lado. “Nos están asediando, ¡avisad al jefe rápido!", gritó un tipo en el pasillo, pero lo que no sabían era que Sergio ya había sido capturado.
Acelerando la respiración momentáneamente, usó su velocidad de lobo para desarmar al hombre y torcerle cuello. El correspondiente crujido precedió a una...