Izan
***************
Tenía un gotero conectado a mi brazo y ya me sentía un poco mejor, aunque la profunda herida de la garra del Alfa todavía no había sanado del todo y me dolía demasiado. M*erda. No podía creer que hubiera desafiado a mi propio Alfa y darme cuenta de esto hizo que mi estómago se contrajera de miedo.
Había sido una terrible decisión de mi parte y lo único que podía hacer ahora era rogar para que eso no pusiera en peligro mi candidatura como miembro de la élite. Para ser sincero, el castigo por el comportamiento de mi lobo era el exilio o la muerte, pero, por alguna...