Narrador: Antonio
Después de darme una ducha rápida, fui a la cocina a preparar el desayuno. Sara aún dormía a pierna suelta, y yo ya me esperaba que al despertar estuviese un poco de bajón durante un tiempo. Como ese día tenía la intención de dirigirme a las celdas para visitar a mi nueva prisionera, le dejé una nota sobre el mostrador junto a su comida metida en un táper, para luego subirme al jeep y llegar al cabo de un rato a la casa de la manada.
Avancé hasta el viejo edificio de techo a un agua, para luego descender al sótano y cruzar la puerta del pasillo. Luca...