-Dame una oportunidad para demostrarte que todavía puedo ser tu amigo -afirmó Oliver mientras miraba los ojos verde avellana de Claire.
Sus ojos azul cerúleo contenían tantas emociones y cuando miró a Claire, fue como si pudiera mirar directamente a las profundidades de su alma.
Claire suspiró, su corazón latía con fuerza mientras sostenía el osito de peluche cerca de su pecho.
Este osito de peluche era lo único especial que tenía en aquel entonces. Era lo único que le recordaba a su madre, sin embargo, se lo regaló a Oliver en su noveno cumpleaños, ya que no tenía dinero para comprarle ningún regalo como los otros niños ricos.
Al...