-¿Qué se supone que me tiene que gustar? -preguntó Henry con frialdad.
La temperatura a su alrededor se volvió negativa mientras miraba fijamente a la mujer frente a él.
Jane había puesto droga en la bebida de Henry Ford y esperó pacientemente a que apareciera en el baño. Había un cincuenta por ciento de posibilidades y ella estaba probando suerte. Por suerte, Henry apareció unos minutos después.
Se rasgó el vestido y se quedó con solo la ropa interior de encaje negro. Jane tiene una figura maravillosa. Si fuera modelo, sería la más adecuada para la portada de una revista.
Sin embargo, a Henry no parecía molestarle su cuerpo tentador....