Jane escondió una sonrisa. Se obligó a soltar algunas lágrimas y dijo: -Lo siento mucho, señora Ford. No es culpa del señor Ford. Simplemente no pudo resistirse y trató de imponerse. Me asusté y por eso grité.
Rachel miró a la mujer desnuda y arrugó la nariz con disgusto. Preguntó: -¿Te obligó a ir al baño?
-No... me siguió y luego intentó coquetear conmigo. Dijo que era difícil para él porque tú estás embarazada y no puedes satisfacerlo. Por favor, no te enojes con él. No te divorcies de él. Es solo un hombre con necesidades -continuó Jane-. Me sentiría culpable si te divorciaras por mi culpa.
Rachel se burló...