-¿Te gusta? -le preguntó Henry a Rachel con voz ronca y profunda.
Cuando Rachel salió del centro comercial, se quedó sin aliento al ver lo que tenía frente a ella.
Henry estaba sentado en el deslumbrante Ferrari rojo. Estaba lleno de hermosas flores dobles de forma profunda que tenían un vibrante color rosa degradado a albaricoque.
Estas rosas únicas resaltaban y embellecían aún más el auto. Además, emitían una fragancia dulce e intensa que envolvía el lugar.
Henry se veía muy guapo. Sostenía hilos que se conectaban a unos cuantos globos rosados en su mano derecha mientras tenía la otra mano metida en su bolsillo.
-¿Esto es para mí? -Rachel...