-Sarah, ten la amabilidad de devolver estas flores al remitente y hazle saber que nunca más vuelva a enviar cosas así -le ordenó Rachel a su asistente una vez que la llamó a su oficina.
Sarah tragó saliva y miró a Rachel con cautela. Parecía que tenía algo que decir.
Rachel levantó la cabeza y arqueó una ceja: "¿Tienes algo que decir?"
Sarah se quedó callada unos segundos. Abrió la boca para hablar, pero luego sacudió la cabeza como si hubiera cambiado de opinión y dijo: -No, señora. Haré que me devuelvan las flores inmediatamente.
Rachel frunció el ceño al notar que su asistente actuaba de forma extraña. Era como...