Max.
El corazón me latía desbocado mientras caminaba por el pasillo del hospital en busca de la habitación de mi amada esposa. No podía entender cómo había llegado a esta situación. Hace unos minutos, recibí una llamada de Jack informándome que Maritza tenía una visita inusual en su habitación. Sin perder un segundo, abandoné lo que estaba haciendo y me dirigí rápidamente hacia allí.
Cuando llegué a la puerta, mi corazón se hundió en mi pecho al ver a Rosalía, la mujer que aseguraba ser mi madre. Parecía tan tranquila y cómoda saliendo de la habitacion de mi esposa. En los últimos años, ella había emergido de la nada, para...