Maritza.
Todos estábamos a pie de cañón, esperando al especialista para realizarnos las pruebas, el primero en entrar fue Simón, quise negarme por su avanzada edad, una operación a estas alturas sería poner en riesgo su vida, pero con él no puede nadie, digno abuelo de Max.
Demás esta decir que el examen es sumamente doloroso, cuando me toco pasar me arme de valor, si tenía que dar mi vida por mi hijo, lo haría estaba decidida.
El procedimiento consta de un pequeño, pero complejo aspirado, el médico limpia la piel e inyecta un anestésico dentro del área y la superficie del hueso, demás esta decir que todo el proceso...