Chapter 6 Vivo

Chapter 6 Vivo

Max:

Todo este tiempo había estado como una sombra detrás de mi esposa y mi pequeño hijo, quien cada día se parecía más a mí, eso me llenaba de un orgullo tremendo.

Sé que todos se preguntaran ¿qué paso? ¿Por qué estoy vivo? Pues todo se lo debo a Jack, aquel día del negocio con ese hombre un disparo nos asustó a todos, al principio dude si seguía vivo, pero luego note que no sentía ningún dolor, así que busque en los alrededores, el sonido vi o desde afuera, donde un grupo de hombres estaba amenazando con entrar si no aceptaban nuestra propuesta.

«¡Bendito seas Jack!»

A la final llegamos a un acuerdo y yo era un hombre de palabra, así que cumpliría con el trato.

Jack se encargó de conseguir el cadáver y así fingir mi muerte, lo peor no era separarme de mi familia porque sabía que a la larga iba a tenerlos conmigo nuevamente, lo peor fue ver a mi hermosa Maritza sufrir, la vi llorar amargamente en aquel cementerio, me volví loco cuando lo vi a su lado.

¡Maldito Derek!

Sabía que aprovecharía esta oportunidad, estaba segura de mi esposa así que, por una parte, estaba tranquilo, pero esa tranquilidad me duró muy poco.

Mi abuelo era otro caso, estaba mudo nos siquiera lo vi hablar en el cementerio, solo lloraba sin parar, no sabe cuanto me dolía verlo así, él me había salvado de todas la manera posible e inimaginables.

Sé que al principio no me tome bien lo de formar una familia porque estaba centrado en las fiestas el vaivén de mujeres, pero que mi abuelo me presionara fue lo mejor que me pudo pasar.

A decir verdad gracias a eso pude reconocer que estaba enamorado de mi secretaria, esa mujer que espiaba sin que se diera cuenta, esa mujer con la que desquitaba mis rabietas y a la que le tocó la peor parte de mí.

Cuando me llamó aceptando aquel trato no lo podía creer, pero escucharla llorar fue como si estuvieran rociando sal a la herida, porque cuando amas a alguien no importa si lo reconoces o no, pero quieres protegerla de todas las maneras, arrancarte tu propia piel si es necesario para protegerla, y eso era lo que no quería reconocer.

La rata del abogado que había buscando para el testamento se había vendido.

—«¡Voy a volverme loco!»— grité desesperado.

—Señor tiene que tener paciencia, las cosas son así, mirale el lado positivo ya sabemos donde están, se quedaran allí por un tiempo, lo que tenemos que hacer es sabotear la empresa, robar sus activos y lograr que vayan a banca rota.

—Ese es el legado de los Duncan, mi abuelo morirá de tristeza, pero tiene mucha coherencia lo que dices, crearé otra empresa y le inyectaré activos, no pienso dejar al personal abandonado ellos forman parte de la familia Duncan, pero necesitamos un infiltrado.

—Su cuñada Renata, ella por lo que he investigado es muy buena en los negocios.

—Tienes razón.

Y de esta manera empecé en esta tortura, no se podía vivir con la mitad del corazón en otro lugar, Maritza cada día estaba más delgada y aun más triste, eso me estaba matando lentamente, estuve muchas veces tentado a dejar todo y abrazarla, decirle que estaba vivo, pero sería ponerlos en riesgo.

El día de que le confesé a Renata que estaba vivo decidí jugarle primero una broma, sé que le di un susto de muerte, pero me pareció muy graciosa su cara.

Jack me consiguió las copias de las llaves de su apartamento, así que entre y la espere en la cocina, mientras me servía un vaso de whisky ella entró, encendiendo las luces, menos la de la cocina, así que aproveche para asustarla.

—Querida Renata, se puede saber ¿por qué llegas tan tarde y quien es el hombre que te acompaña?

—¡Max!—grito asustada.

Ella no podía verme desde esa posición, pero yo si la estaba observando había empezado a sudar y su acompañante estaba petrificado.

—Renata he venido desde el mismísimo infierno para llevarte conmigo, te portaste muy mal y ahora debes de pagar—cada vez estaba aguantando menos la risa.

—¿Quién eres tú?—preguntó aquel hombre, y esa fue mi oportunidad para hacer mi entrada triunfal.

—Yo soy el Diablo, mucho gusto —di dos pasos hacia adelante lo que causo que Renata gritara como loca, sufriendo un ataque de pánico.

«¡Lo sé, me había pasado!»

—¡Max! ¡Max! No puede ser, Malditasea tú estás muerto, esto es una broma, siento que se me va a salir el corazón, Peter pide ayuda, llama a la policía, que digo a la policía busca al cura, al exterminador, a los casa fantasma ese hombre que ves allí está muerto.

Quise acabar con esa broma, pero ya era tarde Peter había salido corriendo sin ningún pudor, mi hijo de meses era aún más varonil, Renata era otro cuento había perdido el conocimiento, se encontraba largo a largo en el piso.

Camine de forma pausada y cerré la puerta del apartamento, luego recogí a Renata del suelo para colocarla en su cama, mientras buscaba un poco de agua y una bolsita de hielo.

Estaba nervioso había pasado una hora y ella no despertaba así que llame a jack él era mi mano derecha.

—No despierta, se asustó mucho y se desmayó ¿crees que deberíamos buscar un médico?

—Señor, es la impresión esperé un rato más, estaré en el apartamento en veinte minutos, si no despierta me encargaré.

Por suerte ella despertó algo sobresaltada, y muy nerviosa, le Sonreí con mi encanto, cosa que no funcionaba, al menos no con ella.

—Maldito Max ¿Se puede saber que haces aquí y no en el infierno?

—Yo también me alegro de verte cuñada.

Al terminar la frase me arrepiento enseguida, ella y mi hermano habían terminado en malos términos, pero todo era culpa de él.

—¿Cómo se te ocurre darme ese susto? El pobre hombre casi muere de un infarto, no lograré tener otra cita en mucho tiempo, ustedes los Duncan siempre terminan dañando todos mis planes, pero volviendo al punto ¿qué haces aquí? Según todos tienes dos años de muerto, así que tu dirás.

La pobre hablaba y movía sus manos en señal de desespero, estaba aterrada aún no se creía mi aparición, pagaría una fortuna por saber que es lo que está pensando.

—Tuve que fingir mi muerte creo que eso ya es obvio

—No me vengas con esas tonterías Max, te patearé el trasero y no te ayudaré, porque supongo que vienes por mi ayuda, así que comienza hablar y dime ¿quién es ese hombre con cara de matón?

—Como siempre de obstinada, tuvimos que fingir mi muerte, antes de que todo se complicara, el mafioso con quien Marcelino hizo negocio no es cualquiera, pero no me voy a extender en ese tema, el asunto es que necesito tu ayuda, ya me entere de que el testamento fue impugnado, si conoces a tu ex pareja sabrás que llevara la empresa a la quiebra en dos o tres años como mucho.

—Ni siquiera los menciones, no comprendo por qué si estás vivo permites que Maritza pase todo esto, está sufriendo demasiado.

—No puedo protegerla como se debe, es mejor que piense que estoy muerto,no quiero que corra mas peligro, necesito tu ayuda, armaremos una nueva empresa, el dinero no es problema.

—Maritza está empezando desde cero, podría ofrecerle un socio nuevo, pero tendríamos que usar a mi hermano, su apellido y así engañarla, que sepas que no estoy de acuerdo con todo esto, te arriesgas a no conseguir su perdón ¿cuánto tiempo será esto?

—No tengo idea, debo entregar a Gabriela y a Marcelino, tú eres como el ojo de Dios así que supongo que sabes la respuesta a esta pregunta ¿sabes donde esta, papá?

—Estás exagerando, tu padre está con Gabriela, actualmente ocupan tu apartamento en el centro, todo paso a manos de ellos.

—¡Malditasea!

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