Camine con decisión por todo el aeropuerto buscando a Alex, pero no lo veía hasta que tropecé con alguien.
— Disculpe, lo siento—dijo aquel hombre, dejándome una sensación extraña en el estómago.
—No se preocupe, no paso nada.
No me dio oportunidad de ver quien era, porque me agache para agarrar la maleta, cuando me levante ya el hombre no estaba, pero ese encuentro me hacía sentir extraña.
Me quede parada en medio del aeropuerto, sin saber donde ir, cuando Alex me encontró.
—Hola Maritza, perdona que me tarde en aparecer, estaba en el baño—dijo nervioso
—¿te sientes bien Álex? Estás un poco pálido
La verdad es que la cara...