En el baño, me escondo en una esquina mientras trato de comprender lo que está pasando. La puerta se abre y entra justamente la mujer que me está causando todos estos problemas. Alaiah se arregla frente al espejo y luego saca su teléfono para tomarse una foto.
—¿Puedes moverte? No quiero que aparezcas en mi foto —me dice con el ceño fruncido como si fuera una mancha en el piso. Me quedo sorprendida ante su tono pero me muevo. Luego de tomarse la foto, trata de llamar a alguien pero no le responden.
—No sé porque sigue evitándome —susurra para sí misma, pero gracias a mi oído pude reconocer la...