Levanto lentamente la cabeza cuando huelo un exquisito aroma a vainilla y miel. Siento que se me va el aire cuando el hombre se detiene frente a mí. Nunca antes había visto a alguien tan hermoso, con el cuerpo de un dios griego y los ojos más azules que he visto en mi vida, siento que el corazón en la garganta del nerviosismo. Mi loba está tratando de decirme algo con insistencia, pero toda mi atención está sobre el hombre.
—Hola, bella —me saluda con una voz s*nsual y ronca. Me quedo mirándolo con la boca abierta como una tonta. Este se acerca hasta que tiene mi rostro en su...