Al día siguiente reúno el valor para visitar a Amos y dejar las cosas bien antes de empezar una nueva vida con mi rey. Empujo la puerta con suavidad, pero está con los ojos cerrados, afortunadamente, ni bien siente mi presencia, los abre.
—Hola —me dice mientras intenta levantarse y me acerco para ayudarlo, después de ello, me siento soltando un suspiro.
—¿Cómo estás?
—Tengo algunas costillas rotas y mis brazos están con moretones, lo bueno es que estoy sanando rápidamente —me informa con pesimismo y asiento con la cabeza.
—Me iré con Leondre para unirme a su manada.
—Por favor, no me dejes —me ruega mientras me toma de...