—Gracias —musitó un tanto incómoda al estar bajo el escudriño del matrimonio Holland.
Kaleb notando la incomodidad de la chica, rodeó su cintura y la acercó a su cuerpo. Aquel gesto no se lo esperaba Sahara, así que tuvo que hacer un esfuerzo para simular su asombro y actuar con naturalidad.
—Sí, la verdad es que su belleza fue una de las cosas que más me encantó de ella —confesó Kaleb sonando como todo un enamorado.
—¿Ah sí? ¿Y cuál es la otra cosa que te encantó? —decidió preguntar Sahara siguiéndole el juego.
—Lo maravillosa que eres —soltó sincero.
La joven alzó las cejas sin esperarse aquello.
La verdad es...