—Cathryn —nombró Kaleb entre dientes —. Y no, no he vuelto con ella. De hecho se casó hace meses y ahora está embarazada. ¿Sufres de amnesia o qué? Te conté eso la otra vez que hablamos, e incluso fuiste invitado a la boda igual que yo.
—La verdad es que no presté atención a la mayor parte de la conversación —confesó sincero, haciendo que Kaleb rodara los ojos—. Entonces, ¿Quién está allí contigo?
—Hola hermanito —se adelantó a hablar Sahara antes que el hombre a su lado le colgara la llamada.
—¡Oh, pero si es mi pequeña ratoncita! —exclamó llamándola por el horrendo apodo que le había puesto de niña....