Cierro la puerta del auto y echo a andar hacia el interior del aeropuerto, debo alzar la voz para que me den paso entre el bullicio de personas que se encuentran en el lugar. Logro llegar a la zona donde veo salir a gente con valijas y rostros cansados, me imagino que fue un largo vuelo, suele ser agotador estar sentados por más de seis horas. Busco con la mirada a Antoine, pero no alcanzo a ver por el grandulón que está delante de mí, con dificultad me escabullo del reducido espacio y diviso al chico francés de lindo rizos castaños. Corro a su encuentro envolviéndolo en un esfusivo abrazo...