Una punzada de celos me invade, es obvio que a él siquiera le importa apartarla, es un mujeriego y no ha cambiado. Al menos debería simular que me respeta, parece que se la ha olvidado que tiene esposa. ¿Qué dirán los demás?
—Disculpa, iré a marcar territorio.
Salgo de la piscina y avanzo hacia ellos. Sin embargo una figura se atraviesa haciendo que casi choque con su pecho, alzo la vista y no es nada más y nada menos que Antoine.
—Te estaba buscando —dice con su típica sonrisa ladeada.
Frunzo el ceño.
—¿A mí?
—Sí, a menos que haya otra Annie aquí —bromea pasando la mano por su cabello...