—Bien, ya veré qué hago. Ve a hacer a traerme el almuerzo, por favor —dice sin mirarme.
Giro sobre mis talones y salgo de la oficina cerrando con un portazo, algunos empleados simulan que están en sus labores y no pendientes
del gruñón de Said.
«Chismosos»
Me subo al elevador, pulso el primer piso para ir por algo en la cafetería.
(***)
El día transcurrió entre gritos por parte del futuro "Jefecito" que estaba cada vez más exigente, según escuché en la cafetería tenía que ver porque debía entregar los primeros planos del nuevo edificio y aún no estaban listos.
Reviso la hora en el reloj que yace en la...