Observé a Liam posarse al frente, tomó mi mano entrelazándola con la suya. Su postura denotaba seguridad, sus labios formaron una sonrisa notando con interés mi evidente ansiedad. Disfrutaba verme así, indefensa, vulnerable, como una oveja mansa en medio de leones feroces, a punto de devorarme.
—Desde el primer día que te vi, quedé hipnotizado con tu belleza, y allí supe que eras la mujer indicada para mí. Por eso esta noche aprovecharé la oportunidad de confesar ante todos los presentes lo enamorado que estoy de tí. Me haces feliz con solo respirar y sé que los dos nos complementamos, fuimos hechos para estar juntos. —Oh por supuesto, almas gemelas....