Muy temprano Miguel había enviado a su chófer para que nos recoja. No eran más de dos días los que pasaríamos en la isla por lo cual había preparado un pequeño bolso con mis pertenencias y las de Gael.
Mi pequeño estaba dichoso porque le fascinaba el agua y la idea de ver delfines u otros animalitos marinos. A pesar de que no le agradaba Miguel él estaba ansioso por el paseo.
Pía y Basti estaban tan desconcertados como yo y Delia estaba dichosa deseaba pasar todo el fin de semana con Miguel. Nunca la había visto tan ilusionada con alguien.
El chofer nos llevó al aeropuerto y allí abordamos...