Ian
El último mes había sido muy intenso. Mamá no me dio opción y Aurora entro a trabajar en la empresa lo que implicaba que tenía que verla todos los días en la oficina y en mi casa.
Era increíble porque la había extrañado durante cinco años y ahora deseaba enviarla muy lejos de mí. No toleraba verla todo el tiempo, escucharla, su sonrisa, su voz, sus ojos, todo en ella me estaba enloqueciendo.
En aquella fiesta de Gala al verla tan hermosa y observar como todos los invitados la miraban y murmuraban entre si, cómo se la comían con los ojos, principalmente, mi cuñado, no lo toleraba.
Desde ese...