Aurora
Había transcurrido más de una hora y no había logrado ver nada en el camino debido a que cubrieron mi rostro con una bolsa.
Cuando la camioneta se detuvo dos de los sujetos toman mis brazos y me bajan del vehículo.Me quitan la bolsa y pude verlo a él. Su cabello oscuro como la noche, sus ojos verdes oscuros. Traje en tono negro y corbata blanca. Me negaba a aceptar que no sea Iván porque dos hombres no podían parecerse tanto.
—Buenos días, ratoncita, disculpa si mis hombres fueron toscos.
— ¿Para qué me trajiste aquí, maldito infeliz? ¿Acaso me secuestrarás nuevamente?— Inquiero molesta
—No querrás que discutamos frente...