Ian
Estaba indignado, no podía creer que Elena me haya mentido de aquella forma. Cuatro años de matrimonio y me había mentido, me había engañado de la peor forma.
Ni una infidelidad me dolería tanto como de lo que me había enterado y nisiquiera me había enterado por ella. El médico de mi familia era quién me había informado.
—¡Cómo pudiste hacerlo Elena!— Espete molesto
—Ian mi amor, yo te juro que no quise lastimarte. Estaba muy mal y fue la única solución que encontré— Ella lleva sus manos a sus mejillas cubriendo su rostro y Solloza
—¡Matar a mi hijo no era una solución! ¡Tú sabes que yo anhelaba ser padre y no te importo!— Le grite molesto
—¡No iba a arruinar mi cuerpo ni mi vida por un mocoso llorón! ¡yo nunca he querido ser madre y tú lo sabías cuando te casaste conmigo, pero aún así insiste!... Mi cuerpo es mi decisión.
Era verdad que cuando nos casamos ella no deseaba ser madre, pero yo pensé que con el tiempo cambiaría de opinión.
Sentía que la rabia me invadia y me estaba controlando para no decirle lo que merecía. No solo era su hijo también era mío y ella no tenía derecho sin tomar una decisión de esa índole sin consultarme o al menos informarme.
—Ian yo no estoy lista para ser madre ni nunca lo estaré. Si lo deseas podemos adoptar, pero yo nunca te daré un hijo — Sentencia
Adoptar no era una alternativa, yo deseaba un hijo de mi sangre.Verlo crecer y llenarlo de amor y de cuidados.Ya había pensado varios nombres, si era niño Alex o si era niña Aurora. Estaba ilusionado, pero ella había acabado con mis ilusiones, era increíble el egoísmo de Elena.
Nunca le había exigido absolutamente nada ni que realizará las labores del hogar ni que me acompañe a ningún evento. Ella únicamente se dedicaba a derrochar mi dinero, en fiestas, compras y frivolidades, ni siquiera era cariñosa conmigo.Lo único que le había pedido era un hijo y no pudo complacerme.
Era increíble la forma en la cual la había idealizado.Elena no era la mujer de la que me había enamorado o más bien esa mujer nunca existió. Aurora tenía razón en todo lo que me había dicho.
—Tambien es tu culpa — Me acusa— Nisiquiera tiempo para mí, absorbe todo tu tiempo tu carrera.
—¡Es mi deber luchar contra el narcotráfico, Elena! !Lo que más anhelo es atrapar a esos infelices!
—Estás obsesionado con la lucha o más bien con Aurora.
Es verdad que la culpa me ha carcomido durante los últimos cinco años. No podía evitar pensar que por mi culpa se la habían llevado, yo no estuve para defenderla y al contrario, la trate muy mal la última vez que nos vimos .
Aurora era como mi hermana, a pesar de no compartir lazos de sangre la consideraba mi familia.
Papá se había negado a pagar su rescate y me temía que la habían asesinado. En ese momento era un niño y no pude ayudarla, pero me decidí a marcar una diferencia y rescatar a todas las niñas que pudiera.
Desde ese instante mi vida cambio e inicie con las fundaciones para ayudar a las víctimas del narcotráfico. Trabajaba durante los últimos cinco años sin ninguna bandera; sin embargo, había llegado de hacer algo más grande y por ello me postule como gobernador.
Mi padre había trabajado en la política hace años; sin embargo, no tenía una buena imagen por eso en el inicio no fue fácil, me había costado mucho trabajo tener una buena imagen, pero lo había logrado.
—¡No menciones el nombre de Aurora!— Le prohibi
—Ella debe estar muerta, debes aceptarlo y desistir de esta estupidez de la gobernatura. Puede costarte la vida, Ian. Si no dejas de amenazar a los narcos ellos te mataran a ti.
Fuimos interrumpidos cuando una persona entro. Se trataba de Bastian, él era el jefe encargado de mi seguridad y mi mayor apoyo, coordinaba a los guardaespaldas que cuidaban de mí y de mi familia.
Me gustaba pensar que también era mi amigo. A decir verdad, nunca tuve demasiados amigos a excepción de mi socio. Había conocido a Ivan en un congreso hace más de tres años y con facilidad se había ganado mi estima.
—Señor Achagarray disculpe la intromisión.
—Eres un fastidio— Elena rodea los ojos, ella odia a Bastian por una extraña razón.
—Prosigue, Bastian — Le ordene
—Me acaba de llamar mi contacto en la Dea .Realizaron un operativo y rescataron a varias muchachada que estaban siendo explotadas.
Yo estaba en contacto con el jefe de la Dea y colaboraba con él. De hecho Bastian me lo había presentado debido a que trabajo con él, pero no entendía porque me informaba sobre esa noticia
—Una de esas jóvenes afirma ser Aurora Murat
Cuando formula aquellas palabras mi mundo se detiene por completo. Al fin la habían encontrado, habían rescatado a mi Aurora.
Necesitaba verla y suplicarle que me perdone. No me imaginaba el infierno que ella había sufrido por mi causa. Estaba seguro que si ese maldito la secuestro fue para vengarse de mí. Ellos querían a mi hermana, pero se llevaron a Aurora y no me imaginaba el infierno que había padecido.
Pero nuevamente estaría conmigo, con su familia y me encargaría de cuidarla y hacerla olvidar todo su sufrimiento.
Tenía dos certezas, cuidaría a Aurora y mataría al Alacrán. Él era mi principal objetivo desde años, más que en la cárcel lo quería muerto.