—Tranquila Sam. Todo se arreglará. Ya lo verás. Debes de estar cansada y tener mucha hambre. Ven. Vamos a comer algo y después te das una ducha. Debes descansar un poco.
Carlos le sirvió un plato repleto de comida a Sam y ésta se dispuso a comer.
—¡Por Dios! Carlos, hace tiempo que no probaba tu comida. Te extrañé demasiado, amigo —dijo Sam mientras se llevaba un bocado de ese delicioso platillo a la boca
—Sí. Es un increíble cocinero. Nunca imaginé que encontraría a alguien así de especial en mi vida —dijo Charlotte mientras le daba un beso a su futuro esposo.
—Me alegra ver que mis mejores amigos...