Un mes después.
Dominik miró a Carlos con disimulo y este asintió con la cabeza, indicándole que ya todo estaba preparado. Charlotte no pudo reprimir la pequeña sonrisa que emanó de su labios, pues sabía a la perfección que era lo que iba a suceder a continuación. Ella también era cómplice de Weigand.
Samanta le lanzó una mirada entre confusa e inquisitiva a su amiga.
—Dicen que el que se ríe solo, de sus picardías se acuerda —masculló ella, picando el costado de la rubia con un dedo.
Charlotte rio a carcajada.
—Solo estoy feliz por haberme casado con un hombre maravilloso —comentó la polaca, repasando su entorno con la...