Aeropuerto Internacional de El Cairo
—Samanta Andrade, tranquilízate de una buena vez —exigió Charlie, quien tenía los nervios de punta, viendo caminar de un lado al otro a su amiga.
—¿Qué tal si se asusta al verme? Mi rostro no es el mismo. Estas cicatrices…
—Sigues siendo hermosa —dijo Carlos—. No tienes por qué preocuparte por eso. Aháva te adora y no le importara como luces —agregó él —Aunque viéndolo desde otra perspectiva, te dan un aire sensual, casi de pirata —bromeó Carlos, soltando una carcajada.
—Creo que lo que a ti te preocupa es lo que pueda pensar otra persona, ¿no es cierto? —comentó Charlie con algo de malicia....