Olivia suspiró de alivio. Leonardo estaba bien, solo tenía un yeso en la muñeca y algunos puntos en la cabeza. Aunque estaba un poco adolorido, se levantó y comenzó a moverse sorprendiendo a Olivia.
Diálogo:
Olivia: ¡Quédate quieto! - lo regañó, pero él levantó la otra mano para comprobar que estaba bien.
Leonardo: ¿Cómo fue que terminé con un yeso blanco? - preguntó confundido, con una sonrisa somnolienta.
Olivia: Soy Olivia - respondió con sarcasmo.
Leonardo: Ah, gracias por estar aquí. ¿Puedes decirme qué pasó?
Olivia: No lo sé. Te encontré tirado en el suelo, con sangre en la cabeza y la muñeca fracturada.
Leonardo: Sangre en la cabeza... tuve...