—Ve a descansar, mañana seguiremos hablando. Tengo todo el tiempo libre.
—Germán ¿Dónde se encuentra?
—Ahora viene, lo mandé a la farmacia a comprar solución fisiológica, Olivia está un poco enferma.
—¿Por qué le pusiste el mismo nombre que yo? —dijo divertida.
—Porque me encanta tu nombre. No seas mala, ve y descansa.
Olivia asintió, desapareció hasta llegar finalmente a la puerta que le había indicado su prima.
Ingresó y por primera vez llora amargamente hasta quedarse dormida y recordar.
Se dio la vuelta, mirándose a cielo raso, era de noche, el cielo estaba bastante nocturno.
—¿Qué hice, qué hice?
En el momento que Olivia, había se había marchado de...