Por fin, le había puesto los puntos a su jefe mandón, y ahora tendría un jacuzzi en el baño.
Esperaba que él lo cumpliera. Aunque sus palabras siempre eran verdaderas.
Llamó a Margarita, avisándole la buena noticia y todos se sintieron felices por ella.
—Te veo muy feliz —comentó, acercándose a su lado con la bebé en brazos.
—Si él me pidió disculpas —dijo divertida.
—En serio, eso es una buena noticia.
—Lo es, pero tendré que volver a trabajar.
—Eso no es tan buena para mí, te echaré de menos ¿si lo sabes?
—Yo también prima, pero si quieres puedo venir los fines de semana.
—Eso sería perfecto.
—De...