Leonardo: Gracias, me diré. Voy a caminar con alguien.
Olivia: ¿Uy, caminar con quién? - preguntó divertida.
Leonardo: Con mi entrenador - comentó en tono seco, sin mirarla.
Olivia: Claro, ¿cómo se llama? Ignacio, ¿verdad? Y es muy lindo y amable.
Juan: Me alegro mucho, como te mereces ser feliz - comentó Juan, y ella sonrió, desapareciendo de la habitación.
Leonardo: Tiene unos ojos negros, como horribles. Parece que estás mirando a una especie de demonio - escupió Leonardo.
Juan: Yo creo que tú estás celoso, hermano.
Leonardo: Celoso, yo no estoy celoso. ¡Por mí que hagan lo que quieran!
Juan: ¿Estás seguro de que quieres que hagan lo que...