—Está aquí. Cariño, ella está aquí —Julián estaba frente a mí, luciendo frenético.
Nunca había visto a mi mejor amigo tan alterado. Sus ojos escaneaban el lugar, y su nariz se dilataba, olfateando. Le tomé el rostro con suavidad y lo hice mirarme.
—Cariño, relájate y respira —lentamente, hizo lo que le pedí.
—¿Quién está aquí, amor? ¿Pensé que estabas siendo perseguido por un fantasma?
—¿Fantasma? ¡Ojalá! —bufó.
—Julián, ¿estás bien? —preguntó Salomón. Julián solo lo notó en ese momento y lo fulminó con la mirada. Ignoró al alfa y respiró por la nariz, haciendo que Salomón frunciera el ceño.
—La bruja, amor. La maldita seductora está aquí —dijo. Intenté...