Eloisa
—¡¿Qué carajos hiciste?! ¡¿Desde cuándo y por qué demonios no me dijiste nada?! —bramó Salomón, poniéndose de pie de golpe.
Solo suspiré. Ya sabía que reaccionaría así. Le froté suavemente el pecho, esperando que eso lo calmara.
—Alguien me estaba observando en la frontera y me envió un correo —le expliqué con serenidad—. Decía que fue refrescante verme ahí.
Yessica y Julián revisaron la foto y las flores. Julián salió corriendo, seguramente para hablar con seguridad.
—Eloisa, esto es serio —gruñó Salomón con el ceño profundamente fruncido. La tarjeta no tenía firma.
—¿Podría ser Daniel? —preguntó Yessica.
—No, lo tengo vigilado. Ayer pasó el día intentando entrar a tu...