Jacinta
Entré en pánico cuando él empezó a acercarse y salí corriendo. Era tan rápida como un rayo. No solo era buena peleadora, sino que la más rápida de mi clan. No debería haber huido de mi compañero, pero lo hice. Me senté en un banco en la calle, con las manos en la cabeza. Cometí un error. Le hice daño… a mi compañero.
Me levanté y fui al lugar de Vasco. Lo encontré esperándome en el patio, bebiendo sangre.
—Te toma mucho tiempo pensar en las cosas, dijo.
—Sí, exhalé.
Cuando estuve lo suficientemente cerca, me abrazó. ¿Por qué tiene que ser tan guapo?
Me tomó de la mano...