Salomón.
Metí a mi hija en la cama. Tenía muchas ganas de volver con Eloísa. Terminar lo que empezamos en la cocina. Tenía las bolas azules y estaba seguro de que me correría con solo mirarla. Le di un beso de buenas noches a mi Aurora, pero me agarró la mano.
—Léeme un cuento, papi—, me decepcioné. Pero hice lo que mi princesa me pidió. ¿Cuánto puede durar un libro de cinco años?
—¿Cuál, princesa?—, pregunté.
—El gato con sombrero—, dijo. Cogí el libro del estante. Se escabulló para hacerme sitio en la cama. Me metí en la cama con ella y empecé a leer el cuento. Ya casi al...