Eloisa
No sabía cómo consolarla en ese momento. Mi niña estaba recostada de lado, llorando. Había estado así desde que volvieron del acuario. Julián me contó lo que pasó y su encuentro con Salomón. Ella estaba emocionada de verlo, pero cuando él no la reconoció... No es que lo culpe; él ni siquiera sabía que era papá.
—Lo siento, cariño. Estoy segura de que papá ha pasado por mucho en Marte —dije.
—Me odia —sollozó. Me senté en la cama y la rodeé con mis brazos.
—No, no te odia, amor —le susurré suavemente.
—Entonces, ¿por qué no me reconoció? ¿Por qué no vino a buscarnos cuando regresó? —jadeó entre...