Eloisa
De repente, todo quedó en silencio y el calor volvió a la zona. Escuché el susurro de hojas, y mi corazón dio un brinco en el pecho. Giré la vista y vi aparecer al impresionante lobo de Salomón desde el bosque. Sentí que la furia me inundaba, y aparté la mirada. Lo escuché transformarse en su forma humana. Dio un paso cauteloso hacia mí. Quería tanto fulminarlo con la mirada, pero no quería mirarlo... Mis ojos se desviarían hacia su cuerpo esculpido.
—Hola, preciosa —murmuró. Sus labios se posaron en mi espalda en un beso, y algo en mi interior cobró vida.
—Ella simplemente vino a mí, te lo...