Salomón
Eloisa ha estado diferente conmigo desde la gala de caridad. Pero era un cambio positivo. Pasé el día con mis hijos en la piscina y disfruté cada momento.
—Es fin de semana largo. ¿Te parece si llevo a los niños a pasar el día en mi casa? —pregunté, y ella frunció el ceño.
—No —respondió, con las cejas arrugadas.
—¿Por qué no? Nunca han dormido en mi casa.
—Y como dijiste, es un fin de semana largo. Imagina lo aburrida que estaré sin ellos aquí, Salomón.
—Has pasado todo el día con ellos. Solo por esta vez, por favor —le rogué. Miró hacia los niños, que jugaban con Juan...