CAMILE
—No puedo creer todo lo que me dices, Camile —se pasó ambas manos por el rostro—, no puedo entender tanta crueldad en las personas. Y todo por el dinero, por el poder. Espero que al menos hayas leído lo que esa inútil sanguijuela hizo que firmaras…
—No lo hice, Edward. Cristopher me sacó a rastras de su departamento al día siguiente de la boda y me llevó al aeropuerto, para enviarme a Wolcott, y ya estando allí me obligó a que firmara todos los papeles, amenazándome nuevamente con enviar a la cárcel a Henry —las lágrimas comenzaron a fluir y me tapé el rostro con ambas manos.
—¿Eso hizo,...